Justicia para algunos, libertad para nadie, ese el lema que campa hoy en día, en especial entre los medios de comunicación y entre esa gran fuente de información y cultura llamada Internet. Si bien es cierto que en un mundo en el que la propiedad es efímera y prácticamente cualquier cosa puede ser plagiada sin mucha dificultad, es más que necesario un cuerpo cuyo único fin sea el velar por el cumplimiento de la ley; tan bien es más que notable, el hecho de que ese cuerpo no debería exceder su jurisdicción.
Es bien sabido por todos (o al menos por una buena parte de la población), el que la asociación que esta en plena guerra de desgaste contra la piratería y la falta de voluntad de la gente menos adinerada; también es cierto que en cuantiosas ocasiones, excede en gran parte su lugar dentro del sistema. Hasta el punto de creerse juez y jurado y actuar con una frialdad inquebrantable, de entre sus últimas "hazañas", esta el cebarse con la gente honrada (para variar en estos casos, como pensara la gran mayoría), en este caso el prohibir en ciertos locales el utilizar algo libre como es la radio; utilizado como un medio de comunicación capaz de traspasar cientos de kilómetros y la capacidad de llegar al corazón de cientos de personas, es un esperpento que roza la locura. De todos es sabido que de algo hay que comer y que uno debe defender lo que es suyo por derecho, pero como todas las cosas de la vida, debe hacerse en su justa medida, nunca hay que ser demasiado avaricioso; porque, como dice el dicho: "la avaricia rompe el saco".
Con esa excusa, un monitor de gimnasio, debería denunciar a la gente que tiene una bicicleta estática en su casa, porque pierde dinero con ello; y un cocinero de renombre estaría en su derecho de acusar de plagio a quien cocine en su propia cocina un guiso que el susodicho chef haya ideado para el deleite de los clientes de su restaurante minimalista mundialmente conocido.
¿Cual será el siguiente pasó que realicen los macabros engranajes de la maquinaria de la codicia?: ¿Denunciar a los asmáticos por "plagiar" la voz de Darth Vader al respirar?, ¿Acusar a una empresa de ascensores de corrupción, por emplear música ajena en las melodías de sus cabinas? Nos encontramos en una encrucijada, un callejón sin salida, en una sociedad en la que la libertad, la capacidad para decidir es como gritar, como gritar en silencio, sin que nadie pueda oír ni ayudar en nada. Aunque es posible un futuro mejor, harán falta grandes victorias en una noble y dura empresa, que como objetivo tiene la igualdad y como camino, una ardua travesía.
jueves, 25 de marzo de 2010
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